Una nube de harina y polvo blanco encapotó este lunes la ciudad colombiana de Pasto (sur), donde se cerró el carnaval de Negros y Blancos con la catarsis colectiva de sus artistas y de los 350.000 espectadores que asistieron al "Desfile Magno", el más espectacular y ostentoso de la festividad.

La harina, el cosmético y la carioca -una espuma que volvió a estar permitida después de su prohibición el año pasado- vistieron de blanco a todos los asistentes que se apostaron en las calles de la capital de Nariño, departamento fronterizo con Ecuador.

Unas 30 comparsas y 30 murgas -grupos musicales- compartieron los 7,5 kilómetros del recorrido junto a más de una veintena de carrozas construidas durante meses por artesanos con las manos curtidas de experiencia.

De esta forma, la música, el baile y el juego colmaron de alegría los barrios de la montañosa Pasto, que desde el pasado jueves celebraba esa fiesta declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2009.
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